Estimado compañero y presidente Nicolás Maduro
Esta carta se la enviamos con el sabor de la urgencia, dada la complicada y cada vez más dilemática situación que viven los pueblos del Medio Oriente; donde las guerras internas mediadas por secularismos y fundamentalismos, azuzadas por el imperialismo y el sionismo, parecieran incinerar toda alternativa a las justas luchas por la liberación y los derechos de los pueblos de aquella región geopolítica vital para el mundo.
Hemos conformado el Comité de Solidaridad con el pueblo Kurdo acá en Venezuela, por la inmensa felicidad que nos ha dado que en medio de tan terrible situación, un pueblo luchador, sin gobierno propio, regado entre las fronteras de Turquía, Siria, Irak e Irán, en estos momentos se convierta en un ejemplo para el mundo. Para muchos de nosotros y nosotras, sin haber tenido mayor información sobre lo que ha significado desde hace casi un siglo, la lucha de este pueblo de más de 40 millones de integrantes, nos ha llegado por sorpresa, al ver como mujeres y hombres armados con sus propios recursos a través de una dirección propia y revolucionaria, han enfrentado un ejército de terroristas y mercenarios como lo es el ISIS, armado hasta los dientes, logrando una histórica victoria en la ciudad de Kobane y luego a lo largo de toda la región de Rojava (Kurdistán Occidental, en el Norte de Siria).
La lucha de los Kurdos en Siria, Turquía, Irak e Irán, constituye un respiro realmente revolucionario y creador dentro de una situación general en el Medio Oriente que pareciera acercarse todos los días a un escenario de guerra generalizada. La barbarie que ha provocado el imperialismo, junto a los gobiernos árabes que secundan sus intereses en la región, desde la invasión a Irak para acá, pareciera llegar al punto de no retorno. El espectro de la lucha palestina, y su significación de justicia para un pueblo expropiado de su territorio pareciera hundirse entre la total apatía mundial provocada por EEUU y Europa frente a los genocidios de Israel contra este pueblo que no se detienen, y donde el boicot en contra de Israel acordado recientemente por la Unión Nacional de Estudiantes británica es una honrosa excepción. En medio de esto el pueblo Kurdo, frente a la intervención extranjera en contra, ha construido su propia defensa y autonomía, y ha llevado adelante una revolución social extraordinaria, cuya matriz fundamental se sustenta en el derecho de los pueblos a gobernarse a sí mismos bajo las premisas del autogobierno comunitario, a construir una sociedad igualitaria y cooperativa, a darle un vuelco absoluto a la secular opresión de la mujer convirtiéndola en el símbolo líder de la liberación por la que luchan, a unir a todos los pueblos, naciones y religiones presentes en aquella región en un ecumenismo integrativo que suponga el reconocimiento y la participación de todos y todas con iguales derechos.